Mi confrontación con la docencia
Las siguientes líneas son el resultado
de una serie de reflexiones en torno a mi actividad como profesor a lo largo de mi trayectoria profesional.
Estudié la carrera de Ingeniería en
Sistemas Computacionales en el Instituto Tecnológico Superior de Ciudad
Constitución, me decidí por estudiar esta carrera por mi interés en las
computadoras, mi tendencia analítico-lógica, porque estaba de moda, porque se
escuchaba bien el título, y porque parecía que podría alcanzar un buen status,
las razones que como jóvenes nos parecen atractivas, ya que a veces no tenemos
claro un proyecto de vida, o nuestros intereses van cambiando.
Al terminar la Ingeniería Técnica en
Sistemas Computacionales (en 3 años) me inicie como maestro en el centro de
Educación Media Superior a Distancia (EMSAD 09) en el Poblado Benito Juárez,
Municipio de Comondú, Baja California Sur. Comencé a dar clases en agosto 2002,
con las materias Lógica computacional y programación, Bases de datos I,
Aplicaciones gráficas, y Sistemas de información I, empecé trabajando 14 hrs
frente a grupo. Inicié gracias a la invitación de una maestra del Tecnológico,
quién me conocía como alumno y posiblemente vio cualidades en mí para dar
clases, me animé a vivir la experiencia de trabajar formalmente, y seguir
estudiando la carrera de 5 años, por la mañana estudiaba y por la tarde era
profesor en bachillerato, a mis 21 años era profesor de alumnos de 18 años, del
5to semestre, fue un gran reto para mí como profesionista recién egresado del
nivel técnico profesional.
Pienso que ser profesor es un trabajo
muy noble, pero requiere de mucha entrega y convicción, un trabajo que la
mayoría de las veces no proporciona resultados inmediatos, que poco a poco va
contribuyendo en el educando, moldeando su conducta, sus hábitos, sus
pensamientos, un trabajo que acompaña, y ayuda construir la humanidad, nacemos
siendo hombres y mujeres, pero no seres humanos, la humanidad la vamos
construyendo y el quehacer docente asiste en este largo y complejo proceso. La
formación científica y tecnológica, y las competencias profesionales, son solo
un aspecto que le dan al estudiante las herramientas necesarias para
desarrollarse en el ámbito laboral, pero nuestra labor va más allá, hacia las
competencias genéricas, que le permitirán interactuar con los demás, con el
medio ambiente, con un entorno globalizado, que demanda cada vez más y mejor
preparación, ya no solo se compite en un entorno nacional, si no que cada vez
es más hacia un entorno internacional; y debemos estar a la altura de estos
retos, que nos exige la configuración mundial, que actualmente vivimos. Pienso
que ser profesor es un gran compromiso y una gran responsabilidad.
Para mí la docencia ha significado la
oportunidad de compartir lo que sé, lo qué he aprendido a lo largo de mi
experiencia, en lo profesional, en lo académico, en lo personal… Ha significado
una forma de sustento económico para mi familia y para mí. Ha significado la
realización de muchos ideales que tuve como estudiante y que aún conservo.
Existen muchos motivos de satisfacción
que me ha dado esta profesión principalmente la oportunidad de hacer amigos, la
posibilidad de dar un sustento a mi familia, mantenerme actualizado, la gran
oportunidad de estar constantemente estudiando, conocer a cada uno de mis
alumnos, sus sueños, verlos crecer, que te saluden cordialmente cuando te ven
con una sonrisa. Y saber que estamos contribuyendo al progreso de nuestro país,
ya que no se concibe un país de avanzada sin la plataforma de la educación.
Para mí el factor más importante de
insatisfacción en el sector educativo es el económico, muchas personas están en
condiciones laborales muy precarias, y desarrollan sus actividades a base de
mucho sacrificio, teniendo carencias y limitaciones de material, de condiciones
para el desarrollo de clases, sin laboratorios, a veces hasta sin aulas dignas.
Por otra parte me permito compartir un
poco de lo que es mi vida como docente, en un día normal de trabajo me levanto
a las 6 am, me preparo para salir a la escuela, siempre desayuno algo ligero,
salgo con 25 minutos de anticipación, ya que la entrada es a las 7:10 am y la
escuela está un poco retirado de mi casa, hago aproximadamente 20 minutos de
camino, paso por una compañera, de lunes a jueves llegamos juntos. En el camino
siempre comentamos asuntos relacionados con nuestra vida personal, con
situaciones de la escuela, de los compañeros, de la vida, de nuestros alumnos,
de las materias, etc., a pesar de ser unos cortos minutos resultan ser muy
alentadores cuando sentimos que es fuerte la carga y la presión de la vida
cotidiana. En cuanto llego, checo mi entrada, dónde coincido con otros
compañeros, nos saludamos y convivimos unos minutos antes de entrar al salón.
Saludo a mis alumnos, paso lista de
asistencia, inicio o retomo el tema de la clase, recibo tareas o trabajos. Me
gusta percibir el ánimo de mis alumnos, internamente percibo mi ánimo, y trato
de equilibrar cualquier situación en mi persona para que no afecte mi desempeño
como docente.
La clase en sí, transcurre de acuerdo a
los objetivos de aprendizaje, siguiendo normalmente la secuencia de fase
apertura, desarrollo y cierre, procurando rescatar los conocimientos previos
del alumno, y vinculando los contenidos con el entorno sociocultural. Me gusta
seguir una planeación, apoyándome en libros de textos o manuales con
actividades planeadas y dirigidas a desarrollar competencias. Sigo este esquema
de trabajo porque es la forma que busco alcanzar los resultados de aprendizaje.
Concibo mi docencia como una actividad
que me humaniza, me hace percibir lo vulnerable que somos como especie, pero al
mismo tiempo lo complejo y fuerte, necesitamos un largo proceso de maduración
para incorporarnos a los diversos aspectos de la vida.
Para mí la aventura de ser maestro consiste
en facilitar el acercamiento de los alumnos hacia nuevos conocimientos para
entender el mundo que los rodea, y su propio mundo interior. Ayudarles a
plantearse y descubrir preguntas que los aproximen a experiencias
significativas.
La libertad de ser profesor implica la
capacidad de dar a los demás mi percepción del mundo, que la experiencia me ha
permitido formar, entendido en marco de tolerancia y de pluralidad, donde es mi
responsabilidad proporcionar una visión objetiva, ampliada y diversa.
Mi labor es asistir a mis alumnos,
despojarme de egocentrismos y reunir mis esfuerzos en su aprendizaje, en el
proceso que el alumno está siguiendo,
esto implica no solo ser el profesor de asignatura, si no ser el maestro
compañero, al que se puede acercar con la confianza de encontrar empatía,
respeto y una actitud positiva que permita construir y transmitir la cultura
que la humanidad ha heredado.
Enseñar a pensar implica crear una necesidad, y que el alumno sea consciente
del mundo que le rodea, de esta manera se crea un vínculo, un interés en el
objeto de estudio, sin ser arbitrario, solo porque lo marca el programa o
porque lo dice el libro, debe existir congruencia entre lo que pensamos y lo que
hablamos, si metemos basura a la casa, sacamos basura y más vale bien hecho que
bien dicho.
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